antroposcopio

Oteando ideas, actitudes y comportamientos

El “comunismo” de los científicos

Estoy leyendo uno de esos libros que ponen por escrito todo aquello que uno intuye que cree pero no sabe cómo explicarlo bien. El libro en cuestión es The Hacker Ethic de Pekka Himanen (con prólogo de Linus Torvalds, creador del sistema operativo Linux y referente en software libre, y con epílogo de Manuel Castells, profesor de la Universidad de California en Berkeley y autor del libro La era de la información). Cuando lo acabe ya haré un resumen de las ideas fundamentales, pero lo que hoy quiero comentar es que menciona una cuestión para mí fundamental en la defensa del conocimiento libre y la abolición de las patentes.

Antes de empezar a leer el libro y, probablemente, porque las fuentes que me alimentan en estos temas tienen origen común, yo ya intuía algo perverso en la forma en que se hace ciencia y la forma en la que se aprovechan los hallazgos de la ciencia. Algo que mencionábamos en el post (P)atentar contra la vida de hace algunas semanas y que, básicamente, consiste en denunciar que el esfuerzo común que posibilita que se haga investigación, que, muy mayoritariamente, sobre todo en las ciencias básicas que sirven de sustento a las aplicadas, se realiza por los gobiernos (con dinero de todos) es obligatoria y afortunadamente abierto (por la propia naturaleza del peer review y el sistema de publicación) mientras los réditos económicos que esa investigación genera son privados, basados en la asignación de monopolios que no se basan (sólo) en la innovación sino, sobre todo, en el ejercicio de una posición de superioridad en mercados relativamente cerrados. La lógica de la escasez para mantener grandes y lucrativos negocios donde el mérito es tener una posición (ser lobby) frente a la lógica de la abundancia, que disipa las rentas, es decir, que redistribuye la riqueza entre aquellos que han invertido, con mucho más riesgo (la ciencia básica es mucho más “económicamente incierta” que la aplicada), en generarla. Osea, todos los contribuyentes, aunque de algunos paises mas que de otros.

Pues con eso en la cabeza me he topado con este parrafo del libro, del que os muestro una foto:

Sólo ese párrafo ya compensa todo lo que cuesta el libro. A los autores no les gusta mucho eso del “comunismo” de los científicos, ya que, para ellos el comunismo tiene la misma raíz protestante de la ética del trabajo que el capitalismo, pero eso es otro cantar. A mi me gusta mucho la idea, porque da fuerza a una contradicción clave. Para que haya un mercado “libre” innovador y en constante crecimiento y que genere unos beneficios globales, pero muy desiguales en beneficio de aquellos que tienen el monopolio de uso de determinada información, ha de haber un almacen abierto y gratuito de conocimiento generado por científicos “comunistas” y a dónde los patentadores van a abastecerse para luego restringir el acceso a todos los demás y así enriquecerse. Con el agravante de que el científico ha de detallar hasta lo más mínimo de su proceso y el patentador te puede meter en la cárcel por usar siquiera un trocito de su “invento”. Y con el agravante mayor de que ese almacen se paga, en su mayor parte, por las clases medias que tienen nómina, mientras algunos de esos cazadores de ideas se llevan sus plusvalías a buen recaudo fiscal.

Osea, para mí, hay dos batallas fundamentales en favor de la justa redistribución de la riqueza y ninguna pasa por que sea el Estado su gestor: La primera mantener una red libre y neutral que asegure que todos los nodos de la red pueden acceder a cualquier punto de la red. Y la segunda, que la información derivada de cualquier esfuerzo común (que es prácticamente todo lo que se patenta) ha de ser libre. Eso no quiere decir que los productos sean gratis. Eso quiere decir que cualquiera pueda usar la información en su propio beneficio o en beneficio de todos.

10 Comments

  1. No creo en ese comunismo del que hablas. El científico no se puede mover por el altruismo, sino por su propio beneficio en primer lugar, y para ello necesita ser una persona que pueda controlar todos los factores.

    Cuando un científico trabaja para un gobierno no es libre, está atado al devenir de ese gobierno en todos los aspectos. El que no trabaja para un gobierno tiene la garantía de no trabajar en un ambiente donde la ineficiencia está en el orden del día.

    Y, además, para el avance de la sociedad y el descubrimiento de nuevos materiales, objetos, inventos… se necesita que el científico pueda expresarse e ir hasta el final en todos los sentidos, sin tener la presión del colectivo a su alrededor, colectivo que muchas veces ni siquiera cree en él.

    Por algo los grandes inventores casi siempre han sido una persona.

    Y por supuesto, detrás de él, vamos todos. Detrás de su beneficio, va el nuestro. Pero no podemos obligar a que su beneficio (entiéndase como sus preferencias, gustos, manera de trabajar y objetivos), estén supeditados a los demás como si de un esclavo se tratase.

    La investigación científica es libre por naturaleza, sino, no lo es.

    • Hola Hank,

      Antes de nada darte las gracias por la aportación. Y, si me permites la broma, siempre es un halago que los amigos de John Galt, Ragnar Danneskjöld, Dagny Taggart y compañia se pasen por aquí. El guiño a La rebelion de Atlas a mí me sirve para saber de qué posición partimos y tratar de aproximarla.

      Respecto a tu comentario en concreto… La idea de mi post no es tratar de definir cómo es el proceso de producción científica, cómo debe ser o cómo puede ser más eficiente. Sobre eso tengo mis ideas y creo que pasan por abrir el proceso científico aún más. Que lo que se ve no sea el producto manufacturado sino todo el proceso de manufactura. Sobre todo para la ciencia pública. Cuántos artículos “misleading” se habrán publicado y cuánto dinero tirado por no saber qué pasos han llevado a otros a cometer nuestros mismos errores. Pero, como decía, mi objetivo no es el ciéntifico sino su producto, llegue como llegue, que es el conocimiento.

      Los científicos, sea como sea, generan un conocimiento. Un repositorio ingente de conocimientos. Algunos muy básicos, otros más aplicados, más “útiles”. Ese proceso no es gratis pero es libre, que es muy distinto, aunque se confunda a veces. Es un proceso costoso pero sus resultados están disponibles para que cualquiera haga con ellos lo que le plazca: leerlos, refutarlos, replicarlos o aprovecharlos. Y ahí viene el tomate. Porque cuando alguien culmina el proceso científico en un conocimiento “aplicado”, es decir, en un “invento” o en una innovación en algo ya existente, se está aprovechando de todo ese repositorio científico para conseguir, cerrando a cal y canto su propio proceso (que no es más que ciencia aplicada) disfrutar ganancias enormes. El valor añadido que ese individuo o empresa aporta es marginal, minúsculo, frente a un valor basal gigante de conocimiento previo. Y es ese aprovechamiento de todo lo previo lo que da el beneficio tan grande, no sólo su pequeña aportación.
      Por eso, cuando alguien innova o inventa no tiene que ofrecer gratis lo que hace (hay gente que lo hace, pero no es necesario, ni siquiera la norma). Lo que se debería exigir es que muestre sus cartas, nada de patentes y monopolios. Igual que él, añadiendo una aportación marginal puede generar beneficio, que el siguiente que llegue, añadiendole otra aportacion marginal al producto del primer inventor pueda obtener su beneficio tambien.
      Eso no es así porque el beneficiado gana muchisimo más protegiendo su pequeña aportación y los beneficiados pertenecen a grupos de poder importantes. A lobbies. A los clientes de los políticos… ¿Cuántas PYMES tienen patentes? Sin embargo Google, Motorola, Apple tienen miles de patentes. ¿Generan ellos sólos ese conocimiento?. No, se aprovechan de su posición para sacarle partido. Ellos ganan y las sociedades a su alrededor ganan algo (menos que ellos), pero la sociedad que paga pierde algo más importante, porque esa patente frenará dramáticamente la innovación y, por tanto, pierde talento, versatilidad y, finalmente, dinero tambien.

      Encantado de recibir comentarios.

      Un saludo

  2. Clap! Clap! Clap! Gran post! Bravo!

    • Gracias! La verdad es que si he llegado a todas estas conclusiones es, en gran parte, por llevar años leyendo Las Indias. Aunque no participe mucho…

  3. ¡Benditas sean Las Indias y la madre que las parió! Digo esto, así, de entrada y a lo bruto, porque bicheando en los enlaces indianos he llegado a este post y a su autor. A ver si me explico.Tengo siempre a la vista desde que descubrí ese libro, y cuando me desnorto vuelvo a él, un ejemplar de ‘La ética del hacker…’. Y, además, tengo contacto habitual con científicos, unos más de verdad que otros, del área biomédica. De manera que encontrarme con que querolus también aparece en PubMed me ha provocado una especie de subidón.

    Una manera de explicar a mis amigos investigadores, desde mis cortas luces, todo lo que supone la ética hacker, es precisamente hacerles ver esas coincidencias esenciales. Una de mis mayores sorpresas, de la que me voy curando poco a poco, es comprobar que no son conscientes intelectualmente de la potencia que encierra ese sistema de trabajo. De hecho, cuando la descubren, sonríen: quizá por esa honradez fundamental que late debajo de los afanes de alguien que busca hechos, reproducirlos y ponerlos a disposición de sus iguales. Saber, aprender por encima de todo. Digo que sonríen porque para ellos, constatar esto es una especie de reconciliación con ellos mismos: les ha cogido a contramano la presión de los financiadores de la investigación en la orientación de sus líneas de trabajo, de tal manera que, o te apuntas a estudiar asuntos que están en la agenda política inducida, o te quedas sin pasta, eres un maverick solitario que nunca va a brillar. Y también les ha sobrepasado comprobar que para publicar en según qué revistas de alto impacto, o tienes pasta o no publicas. Y, desde luego, no han digerido aún el aliento en el cogote de esos mismos financiadores para que todo todo todo esté orientado al destilado final de una cosa muy farragosa denominada patente (mayormente de uso más que de producto), que al final, si suena la flauta, a los científicos no les resuelve la vida.

    Bien. Creo que de esa reconciliación con la propia existencia como científicos es posible avanzar hacia una suerte de estado de conciencia que les haga entender de una vez que no basta con llorar por aquello de que viven en un país donde ser científico es una vocación y no una profesión. Creo que los tiempos están empezando a estar maduros para que se hable de todo esto en voz alta entre mis amigos guillotinadores de ratas y laminadores de cerebros de gato. Por eso, que querolus esté en ese ambiente, me da esperanzas. De momento, aunque no me gusta mucho la plataforma, me apunto a seguirte en Twitter. Por supuesto, sigo estando pendiente de los RSS de tus posts. Y si pones en marcha alguna idea al respecto, tenme al tanto, por favor. Saludos.

    • Hola Alfonso,

      Antes de nada muchas gracias por los piropos… La verdad es que yo descubrí Las Indias y el ciberpunk hace algunos años y con ellos la ética hacker. Siempre he tratado de ver cómo aplicar la ética hacker a mi mundo profesional y no acababa de ver el cómo. Sobre todo en la parte mas asistencial de mi trabajo.
      Sin embargo cada vez estoy mas convencido de que será de la mano de la ciencia de la que llegaran las reformas a las trabas legales y administrativas para compartir información. El software libre fue el pionero, pero la ciencia será la que aporte la reputación. Liberar la información ya no será cosa de nerds recién llegados al mundo. Será cosa también de los propios baluartes de la innovación.

      Despues de la ética hacker comencé a leer “Reinventing discovery” de Michael Nielsen. Es un alegato en favor de la “Open science” no solo por una cuestión ética sino de utilidad. De la increíble maximizacion de la eficiencia de la investigación que determina su apertura. En la ciencia todavía hay mucha cerrazón. Mucho temor a la copia, mucha fe en el impact factor… Pero por otro lado las iniciativas de la revista PLoS y del repositorio de artículos Mendeley, han cambiado la forma de publicar para siempre y forzado a la apertura de otras revistas tradicionalmente de pago y al gobierno de EEUU a obligar a abrir las publicaciones pagadas con su dinero. El horizonte de una ciencia mas abierta esta mas cerca de lo que pensamos. Y eso se empieza a ver en las webs de algunos grupos de investigación, que comparten sus protocolos, la aparición de wikis y foros para ayudar a resolver problemas de laboratorio (como Protocol-Pedia) … Osea esta surgiendo una ciencia Open Source no ya tras la publicación de un hallazgo, sino antes de él. Ni que decir tiene que eso ayudara muchísimo a acelerar la investigación y sus réditos.
      Yo intento en la manera que puedo divulgar lo que hago (neuroimmunology.wordpress.com) y, de paso, seguir investigando. Pero es cierto que, aunque los científicos tienen todas las cualidades para de la ética hacker del trabajo, les falta una. Perder el miedo a la apertura completa. Un miedo que, efectivamente, el sistema de retribución fomenta…

      Estaré encantado de que podamos comentar cosas por aquí.

      Un saludo

      • Gracias, querolus, por contestar y por las pistas que das: conocía el movimiento alrededor de PLoS, incluso llegué a tener en mis manos hace años una lista de abajofirmantes ilustres que apoyaban la idea en sus primeros balbuceos. Pero nunca me había reparado en Mendeley y en aplicaciones concretas, de compromiso personal, como ese blog neuroinmunológico. La realidad que vivo y que veo (me dedico profesionalmente al periodismo sanitario) me reafirma hora a hora en la convicción de que vivimos tiempos de guerrilla: quiero decir, soy profundamente escéptico ante la capacidad de regeneración de las instituciones pero me sigo fiando de las personas. Y creo que es posible, aplicable, concretable, hacer muchas cosas para rescatar del ambiente de encanallamiento social a un montón de personas honestas a las que, quizá, para perder ese miedo a la apertura del que hablas, tengan primero, simplemente, que empezar a saber de la existencia de cacharros útiles como Mendeley y aprender a manejarlos, y que alguien de entre sus iguales les vaya diciendo que existen por ahí un tal Pekka Himanen y otros especímenes con talento. No sé. Sólo digo que me conozco personas que trabajan en el ámbito de la investigación científica que asumirían como una sorpresa gozosa descubrir que, en el fondo, tenían razón; que en ciencia, la verdad sí que importa, aunque todos los días reciban mensajes del entorno en sentido contrario. A ver, a ver, estoy empezando a soñar con alguna manera de ponerle patas a esto… Gracias.

        • Hola Alfonso,

          Gracias a ti por participar! La verdad es que yo no tengo ninguna duda de que, independientemente de PLoS y Mendeley hay cierta sensación en la ciencia, sobre todo entre los jóvenes, de que el sistema de publicación tiene algo perverso y tiene que cambiar. La ciencia, especialmente los que ahora son “stablishment” es mas bien conservadora. No le gusta pensar en abrirse y compartir. Sin embargo es un sector propenso a la crítica, al escepticismo y al rigor. Por tanto, aunque conservador, modificable. De hecho, quizá en la ciencia uno encuentre muchos de los proyectos colaborativos más grandes jamás realizados. Pero cuesta eso de ser el primero en mostrar las cartas. En un video de la Universidad de Stanford el editor de PLoS One lo explica muy bien… Cómo su revista empieza con un crecimiento regular pero lento en el numero de papers publicados hasta que llega un punto de inflexión en que su difusion y numero de artículos publicados se dispara. Hasta el punto de que en estos momentos PLoS One publica mas de 15 mil articulos anuales (open access) y aproximadamente el 3% de toda la literatura científica que se produce. Ese punto de inflexión es la aparición del impact factor. Es decir, los científicos entraron por el aro del Open Science cuando vieron que es tan útil para divulgar (o mas) que las revistas convencionales.
          No sólo eso, sino que el éxito de PLoS hizo que aparecieran multitud de revistas open access, incluyendo revistas de las editoriales clásicas (por ejemplo Science Signaling o Nature Scientific Reports, por nombrar dos de las mas conocidas editoriales).
          Además, ahora se ha visto con el intento de aprobar el Research Works Act (junto con SOPA y PIPA) en USA, que los propios científicos han hecho un boicot en toda regla a Elsevier por apoyar la ley y es mucha gente (sobre todo del mundo de la física y las matemáticas, donde el repositorio arXiv de ciencia abierta es muy exitoso) la que se niega a hacer de revisor gratis para publicaciones que defiendan la ciencia cerrada.
          En resumen… la cosa está cambiando a marchas forzadas. Con todos los matices yo creo que se puede ser muy optimista al respecto. Sobre todo por una razón. Hablamos de dinero público mayoritariamente. No puede justificarse de ninguna manera con la tecnologia actual que un estado que paga su innovación tenga que pagar, de nuevo, por leer la innovación que él mismo ha financiado. Y si tienen de su parte a los científicos los estados (es decir, universidades, hospitales, etc) no me cabe la menor duda de que al final toda la ciencia será abierta.
          Y si la ciencia se abre y triunfa su apertura detrás irán las patentes derivadas directamente de la actividad científica, por ejemplolas medicinas (no sin una batalla a muerte con las farmacéuticas) y mas adelante el resto de patentes.
          No será en poco tiempo, pero como digo, si la ciencia triunfa transmitiendo el mensaje de que lo abierto no solo es sostenible sino mucho mas eficaz para innovar, los demás pueden ir remojando las barbas…

          Un saludo!

          • Mosquis, querolus, no sabes cómo de contagioso es ese optimismo razonado que demuestras, y cuánto nos ayuda a algunos. Por favor, haz caso de la sugerencia de David: ese librito, ¡ya! Mientras tanto, no te perderé de vista. Mil gracias.

          • De nada! Lo del libro lo estoy tratando de concretar, pero antes tengo que acabar mi tesis…mientras tanto, en los ratos libres iré haciendo como hobby…como hacker 😉

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